La decoración y el mobiliario se han elegido con inteligente maestría para ofrecer una muestra del más refinado ambiente aristocrático florentino: habitaciones decoradas con objetos antiguos, salones enriquecidos con valiosas pinturas del s. XVII, suites panorámicas con impagables vistas de la cúpula de la catedral y un inolvidable Jardín de Invierno con techo de vidrio de estilo modernista.

